"Una idea, cuando ha llegado su hora, es más fuerte que todos los ejércitos del mundo"

Victor Hugo (1802-1885)

"Quién sabe de dolor, todo lo sabe"

Dante Alighieri (1265-1321)

"El placer y el dolor no se presentan juntos, pero si alguno posee uno de ellos, está obligado a sentir el otro"

Platón (427-347 a.C)

"No progresas mejorando lo que ya está hecho, sino esforzándote por lograr lo que aún queda por hacer"
                                           

       Khalil Gibrán (1883-1931)

La postura como reflejo del equilibrio interno

 

“Hay que darle cada vez más valor al cuerpo;

Es a través de él que tenemos que sentir la presencia

De los demás y de nuestra propia experiencia”

J. de Ajuriaguerra

 

La Postura (del latín positura), es el modo en que una persona, animal o cosa está "puesta", es decir, su posición, acción, figura o situación. La postura es la relación de las posiciones de todas las articulaciones del cuerpo y su correlación entre la situación de las extremidades con respecto al tronco y viceversa. O sea, es la posición del cuerpo con respecto al espacio que le rodea y como se relaciona el sujeto con ella; esto nos indica que nuestra postura influye en nuestra relación con los demás y por supuesto en como nos enfrentamos a nuestro entorno.

La postura de un hombre nos habla de su estado actual pero también nos habla de su pasado. La sola posición de sus hombros nos da la pauta de las penurias sufridas, de su furia contenida o de una personalidad tímida. Actualmente es innegable la relación entre los desequilibrios psicológicos personales y la estructura corporal.

Cuando una persona atraviesa un largo período depresivo, su estructura cambia para poder sentir esa tristeza, los hombros se encorvan hacia delante debido al peso de sus problemas. Si esta situación se mantiene mucho tiempo puede que desaparezca el motivo de su depresión pero la postura se mantiene igual, algunos músculos se han acortado, otros se han estirado y se ha formado un nuevo tejido conjuntivo. Debido a que su cuerpo no le permite expresar su nuevo estado emocional, sigue sintiéndose deprimida. Pero no está todo perdido, si la persona consigue conectar con su estructura y reeducarla mejorarán también sus condiciones psíquicas (principio de la medicina psicosomática).

La postura no es solamente una clave acerca del carácter; también es una expresión de la actitud. La postura es el elemento más fácil para observar e interpretar dentro de la comunicación no verbal en la clínica. Las posturas constantemente nos envían señales y mensajes sobre los juicios, opiniones y sentimientos de una persona, con respecto a una situación u otra persona.

Entendiendo estos principios tenemos claro que no existe “la postura ideal”, existe “la postura más adecuada” para cada circunstancia (correr, andar, estar triste, sufrir dolor o ira…); podríamos decir que la postura ideal es aquella que en cada situación te permite adaptarte con el menor esfuerzo posible a nivel energético.

¿Entonces cuando la postura es un problema para la salud?

La respuesta es clara, el problema aparece cuando una vez pasada la situación que ha provocado ciertos cambios corporales, la persona  no es capaza de volver  a una “posición neutra” o sea cuando la estructura se vuelve rígida. Alexander Lowen[1] decía: “El músculo con tensión crónica es un músculo contraído que debe ser estirado para activar su potencial de movimiento. Al estirar un músculo contraído, que es un tejido elástico, el músculo comienza a vibrar …

Esto es lo que el cuerpo intenta hacer a través de sus vibraciones involuntarias y espasmos: sacudir a la persona para liberarla de sus patrones de movimiento fijos y rígidos. 

 

 

[1] http://www.pnas.org/content/111/2/646.full.pdf (leído, 25 de septiembre de 2016).

 

El mapa corporal

Un equipo de científicos finlandeses ha logrado generar un mapa corporal que muestra las emociones humanas. Estos investigadores de la Universidad de Aalto descubrieron que cada emoción genera respuestas concretas en zonas corporales determinadas, siendo estas reacciones independientes del sustrato cultural del sujeto.

Por consiguiente, los investigadores finlandeses llegaron a la conclusión de que este mapa de las emociones sugiere que las respuestas emocionales humanas tienen fundamento biológico y son universales.

El estudio explica que las reacciones emocionales del cuerpo humano son mecanismos biológicos que nos habilitan para responder ante un contexto cambiante, capacitándonos para defender nuestra integridad o para disfrutar de los buenos momentos.

Según Lauri Nummenmaa, profesor de neurociencia y uno de los miembros destacados del equipo que realizó la investigación, las emociones modulan no únicamente la salud mental del sujeto, sino también el estado corporal del mismo.

"Así, las emociones nos preparan para poder responder de forma casi instintiva a los peligros. Asimismo, nos habilita para reaccionar en otros contextos, como en el caso de el disfrute de las interacciones sociales", añade.